
Harry Potter and the Half-Blood Prince: 8 (* * * *)
¡Digámoslo bien alto! La sexta entrega es un rotundo éxito.
Una película que funciona en todos los aspectos en los que debe funcionar. Se siente el nivel de redondez y perfección. Cuidado de la trama, de los personajes, de conectar con el público, del espectáculo, de la profundidad...
Este año, Harry Potter será el mejor blockbuster que tengamos. Y por fin se hace justicia. (Bueno, obviemos la maravilla que hizo Alfonso Cuarón con la tercera entrega de la saga).
Después de que David Yates destrozase absolutamente la quinta entrega haciendola parecer un trailer, y no una película (recordemos, el libro más largo de la saga fue la película más corta), con personajes que vienen y van, frases tontas, romances simplones y una muerte de Sirius Black como quien mata a una mosca. Pues bien, ahora nos viene a pedir disculpas con esta genial película.
Hago incapié en "genial película". Podría haber dicho "genial adaptación". Pero mentiría. La adaptación del libro sigue siendo algo mediocre, pues se han comido cosas de vital importancia de cara al complejísimo séptimo libro (¿los recuerdos de Dumbledore respecto a las otras Horrocruxes? ¿La aparición de Fleur Delacour anunciando su matrimonio con el hermano de Ron?...). Pero su ausencia esta vez no se hace notable. Lo que sí chirría bastante es la dejadez que hay respecto a la investigación sobre la identidad del príncipe mestizo, la batalla final que debería haber habido entre alumnos y profesores de Hogwarts contra mortífagos (¿por qué si no aparecen los mortífagos en el colegio? ¿para ver como Draco mata a Dumbledore?), y el funeral de Dumbledore.
Pero como digo, a nivel de película, independientemente del libro, nos llega una película excelente. Magníficamente lograda, con un ritmo envidiable, pero con calma (no como la quinta entrega, en la que las escenas se atropellaban una detrás de otra). La parte de la comedia romántica es absolutamente exquisita. Quizás sí se le da demasiada importancia de la que debería tener, pero gracias a ello, los personajes ganan en sentimientos y en profundidad. La relación de Ron y Hermione nunca había sido tan nutrida como aquí. A parte, de que nos regalan perlas cómicas de empezar a reír y no parar. Desde aquí, pido un aplauso a JK Rowling por inventar el personaje de Luna Lovegood y a Evanna Lynch por interpretarle.
Encima, ir a ver una película de Harry Potter ya es un placer, porque es la única manera de encontrar a semejante plantel de actores británicos en una misma película. A saber: Michael Gambon, Alan Rickman, Jim Broadbent, Maggie Smith, Helena Bonham Carter, Julie Walters, Timothy Spall, Robbie Coltrane, Warwick Davis, David Thewlis, Jason Isaacs... Y nos han faltado Ralph Fiennes, Brendan Gleeson, Imelda Staunton, Kenneth Branagh y Toby Jones (fue la voz de Doby). Con un poco de suerte, en las dos últimas películas tendremos el placer de volver a ver a todos y cada uno de estos actores, pues todos vuelven a aparecer de nuevo. Y ya, si hubiesen encontrado papeles para Kate Winslet, Daniel Day Lewis y Helen Mirren, tendríamos el mejor plantel de actores británicos de la historia.
El asunto, es que Daniel Radcliffe sigue más o menos igual. Bueno, no. Ahora por lo menos actúa. Ahora ya es creíble. Ahora solo le queda lucirse. Emma Watson y Rupert Grint, en cambio, lo hacen muy bien. Pero, aquí los premios son para Michael Gambon, Tom Felton (Malfoy) y Alan Rickman. Aunque ninguno llegue al nivel de Imelda Staunton en la quinta película (la mejor actuación de toda la saga).
La fotografía es exquisita. Es cierto que cada vez se vuelve más oscura. La escenografía, impresionante, como es habitual. Pero lo mejor son sus efectos especiales, ya que Harry Potter nunca se caracterizó por ello (¿recuerdan lo falso que era el gigante de la quinta entrega y las sirenas de la cuarta?). Ahora ya, podemos afirmar que sí. El único problemilla es la música. A ver si nos vuelve John Williams para hacer un gran final.
En resumen, la sexta entrega de Harry Potter es una película que tiene TODO. Buen terror, buena aventura, buen humor, buen romance, buena intriga, excelente fantasía... Amigos, ese final tan abierto que nos deja la película (y el libro) nos es más que el preludio para una(s) apoteósica(s) última(s) entrega(s).
David Yates, Steve Kloves, Daniel Radcliffe, confiamos en vosotros. Haced llegar a Harry Potter allí a donde se merece. Toda la generación que pasó su preadolescencia soñando con varitas mágicas, cicatrices, callejones ocultos, elfos domésticos, escuelas de magia, señores oscuros, hablar con serpientes, dragones y controlar la magia os lo pide de rodillas. Como mateis a este mito, lo vais a pagar muy caro.
Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Y con esta sexta entrega, nos habeis demostrado que podeis hacerlo. No defraudareis.





