
A Beautiful Mind
Ron Howard, 2001
Guión: Akiva Goldsman
Música: James Horner
Fotografía: Roger Deakins
Reparto: Russel Crowe, Jennifer Connelly, Ed Harris, Paul Bettany, Adam Goldberg, Christopher Plummer, Josh Lucas
Estreno en EEUU: 4 enero 2002 (con un previo estreno limitado)
Estreno en España: 22 febrero 2002
CAUSAS DE LA MUERTE:
Cáncer de Oscar causado por estar en el lugar más oportuno en el momento más apropiado.
Tal y como a la ya analizada Shakespeare Enamorado, A Beautiful Mind murió de cáncer de Oscar. Pero contrajo la enfermedad por causas distintas.
Situémonos, por favor. Año 2002. Hacía menos de medio año, el 11-S había conmocionado al mundo. Ante semejante panorama, la gala de los Oscar, y toda la frivolidad que ella conlleva estaba un tanto "fuera de lugar".
Ese año, podríamos llamarle el año de las "obras maestras". El perverso sueño de David Lynch, la desmesuradamente magnífica historia de amor entre una cabaretera y un escritor, la airotsih de Christopher Nolan, la fábula de la francesa más querida de la historia, el inicio de la trilogía de fantasía más grande del cine, un ogro verde y sus líos de princesas, unos monstruos que fabrican energía asustando niños, la historia de un trabajador de prisiones y una prostituta de color, la historia de una familia en vacaciones estivales... Y luego otras obras que no se poseen ese título, pero se acercan, como son Gosford Park, Iris o los Tenemabums.
Entre ese mogollón de peliculones, nos aparece A Beautiful Mind. La película más conservadora de todas. Un buena película, todo hay que decirlo. Y posiblemente, la película más "correcta" de todas. Claro, en aquel tiempo, nadie se imaginaba a la academia, todavía de luto por la tragedia, dándole el premio al colorido musical de Luhrman y Kidman.
A Beautiful Mind era la película neutral del año. Aquella que a todo el mundo gusta, pero que a pocos apasiona. Podríamos decir que el premio fue para salir del paso.
Pero ahora, analizándolo fríamente, ante el tremendo nivel que concurría ese año, ni tan siquiera merecía la nominación.
El caso, es que la academia nos reveló que nos habían engañado. La película les había gustado de verdad. Si no, no se entiende el chiste que nos dieron al darle el mejor director a Ron Howard combatiendo contra el magno David Lynch y su Mulholland Drive.
Aunque claro, teniendo lugar eso el mismo año en que Amelie perdía el Oscar de película extranjera, pues da a pensar que hubo sabotaje.
Y si la academia quería tanto a la película... ¿por qué no le dio el premio a Russel Crowe (único premio que verdaderamente se merecía)? Ah... Claro, él ya ganó hace un año por Gladiator (de esta también hablaremos en otra ocasión).
Y premiaron a Jennifer Connelly en secundaria. En mi opinión, que se lo quede. Ya que si no, conllevaría que Maggie Smith o Helen Mirren serían ahora las que poseerían la maldición del Oscar.
Luego, el premio de guión adaptado fue en plan de que: "ya has ganado en las otras, que más da que vuelvas a ganar aquí a los anillos, Shrek y la habitación".
Así que nada. La Academia llevó a cabo una locura. Lo peor de todo, es que no corrijen sus errores (como prueba, Frost/Nixon).
¿Hubo justicia con su muerte?
La academia es cruel. Una película que podría haber evolucionado como uno de los mejores biopics del siglo, con una impecable factura técnica (¡vaya fotografía!) y unas buenas actuaciones, llegó la fama y la mató.
Y no, no hubo justicia. La película no merecería ser olvidada. Pero en años futuros, se hablará:
"¿Quién dices que ganó el Oscar en 2001?"
"Ah... la película esa del esquizofrénico que gana el Nobel".
"Estaba casi seguro de que fue otra ¿eee?"
"No se, ahora me haces dudar"
"Ve a mirarlo al IMDB y salimos de dudas"
En fin. La cosa da penita. Porque la escena de la entrega del Nobel es muy emotiva. Pero la escena de Howard cogiendo el Oscar, da arcadas.
Resumiendo un poco, A Beautiful Mind estaba en el lugar apropiado, en el momento idóneo. Tras la revolución que intentó levantar American Beauty en la academia, los académicos decidieron volver al absolutismo. Así hasta que El Retorno del Rey puso fin a esa época, iniciando una nueva etapa. A Beautiful Mind supuso el punto cumbre de ese trienio absolutista. Y todos sabemos que si se hubiese quedado al márgen, sin reinar, hoy en día sería recordada por su nivel fílmico.